martes, 6 de junio de 2023

Vigésima segunda entrada: Mis cartas sobre ti ...

Querida Alma,


Anonadado, extasiado, de imprevisto.


Mis pensamientos están dispersos,

En una nube de ansias, de deseos del futuro.

En el miedo y las ganas de vivir, 

En tus ojos y en tu sonrisa.


Ya no me importan las rimas, 

Me importa que mis palabras lleguen a ti.

Crudas, sinceras, colmadas de cariño,

Sin miedo a darlo todo. A cometer errores.


Ya no hay vuelta atrás,

Mi querida Alma,


He empezado ha amarte,

Mi corazón lo sabe y mi mente se entrega al idilio.


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Querida Alma, El arroz ha vuelto a germinar, el sol finalmente se muestra desafiante frente a las tormentas y los peces han vuelto raudos al caudal del río. Los niños corren y sus risas llenan el vacío ruido del viento, sus jóvenes madres corren detrás de ellos, con temor de que su pequeño regalo del cielo sufra alguna una caída. Los pájaros con incesantes sonidos se cortejan con alegría y esplendor, extienden sus alas y las hembras anonadadas observan las bellas plumas y la danza que les seduce. Yo observó cómo llega la luna y todo se calma, la misma luna que vimos juntos, recuerdo tu mano presionando la mía, y tus labios rodeando los míos en momentos que duraron para siempre. Te extraño Alma.

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Querida Alma Solo el silencio y la oscuridad de la noche pueden entender las heridas que provoca tu partida. Soy un animal nocturno perdido entre los recuerdos, abrazando momentos que ya han muerto. Irracional, ferviente de las sensaciones y lo que ya no existe.

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Querida Alma,

Me pusiste a pensar sobre miedos...

Tengo miedo que la siguiente que no nos hablemos por algo seamos algo y simplemente no podamos controlarlo...

No quiero pasar casi 3 meses sin hablar algo que debía solucionarse... 

Hay cosas que me crearon dudas... A veces chocamos mucho, o siento que debo ceder o tú también .. no es sano 

Se que dije que lo intentaríamos y no a cada rato. Y  me disculpo por cambiar de opinión otra vez ... Esto es definitivo... Creo que quiero estar solo... Nunca he estado solo... Siempre he tenido muy poco tiempo entre relaciones y creo que eso es mi error... No he aprendido a aguantarme a mi mismo, a conocer que me hace feliz, estos meses solos y que no hablamos no te niego me dolió mucho y te extrañe pero ahora que lo pienso lo necesitaba

Necesitaba y necesito hallarme, saber que puedo estar solo y contar conmigo... Resolver primero mis problemas y mis cosas para completo ser dos y uno con alguien más... Luego ... Lo siento ... 

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Ichimei,

Me contó la historia de Ícaro y como paso tan cerca del sol, y se quemó aunque lo disfruto hasta el último momento.

No le creí.

Pero fuiste así, como una gran estrella que opacó mi pequeño sol, que se dejó llevar por su gravedad y se dejó ir de su trayectoria para quedarse a tu lado.

Pensé que brillaríamos juntos, pero fuiste tan radiante, que todo lo quemaste, todo lo hiciste añicos, devoraste todo el calor y la luz que tenía para dar.

Me dejé deslumbrar por ti y luego solo quedé agotada a tu lado. 

Desvíe mi camino para ir juntos, pero tú gravedad fue tan grande que solo seguimos tu rumbo, no iba a tu lado, iba detrás de ti y sin ninguna opción. 

Fui una pequeña enana blanca, víctima de su estrella devoradora. Solo figura a su lado y brilla de vez en cuando, pero está sola y fría en el espacio.

Creo que debes pensar si soy la persona correcta para ti, talvez no lo sea... Talvez necesites más de alguien que le Nazca, yo... A veces, no sé... No tengo eso, a veces si, tengo detalles y todas esas cosas, pero otras tantas no... He intentado cambiar, pero creo que estoy muy roto y eso es algo que no mereces. No mereces esperar por algo que talvez no suceda, o tener expectativas para desilusionarte luego.

Talvez sea muy egoísta decir todo esto, o no pensar en otra posibilidad. Pero no sé qué hacer, de verdad, no lo sé... 

Alma

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Querida Alma

Con angustia te observo a lo lejos.

Te ves hermosa, tan trascendente, 

He cruzado océanos, mi querida Alma.

He visto la muerte de cerca,

Y te observo a lo lejos,

Sin saber si valió la pena.


Te ves preciosa en tu vestido de blanco, 

la gente te observa anodada,

Yo me mezclo en la multitud, 

para poder tocarte,


SIento que no existo,

te observo a lo lejos

Y otro hombre te lleva con parsimonia de tu cintura.

Algo dentro de mi muere mientras te alejas.


No entiendo lo que sucede, 

Ellos vitorean en su lenguaje que aun no domino.

Luces feliz y radiante, no como cuando estás conmigo.


¿Es esto que siento decepción? ¿traición?


Me abandono en el silencio de mis pensamientos

Y siento tu mirada caer sobre mi. 

Tu lugubre mirada se posa sobre la mia. 

Ya no hay que hacer, miras al infinito y de nuevo.

Solo a la multitud. 


Y yo, yo he dejado de existir en este mundo. 


Ichi 

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Querida Alma,  

En mis manos sostengo mis ganas de acariciarte, 
Turbulentas y algo extrañas, me reclaman,  
Quieren huir de mis manos para poseerte, 
Con euforia, las sostengo, y desesperadas, 
Me susurran al oído y pienso; y luego existen. 
 
Mis ganas de amarte se desbordan en mis ganas, 
De poseerte, de castigarte, de sentirte,  
En este loco y efímero pensamiento, me buscas, 
Yo no te encuentro, aunque estés en mi cabeza,  
Susurras, aúllas, te marchitas y famélica, te vas. 
 
Y mis ganas de amarte ya no transitan,  
Despacio corren por la acera de tu casa. 
Y yo las veo morir aprisionado por mis ganas,  
De poseer tus labios, de robar tus besos. 
Aunque no estás y mis ganas se marchitan. 
 
Ya no corrieron las ganas de acariciarte,  
Por mis manos ya no pasaron, ya no existen, 
Hambrientas y sin ganas se quedaron, Alma, 
¿Acaso te amé? ¿Acaso si fueron mis ganas? 
Mis manos temblorosas y perdidas regresan a mí. 
 
Y las ganas me abandonan, y el amor se seca.  
Y yo imagino a lo lejos, anhelándote, presa,  
Presa de mis propias fantasías, de mis deseos,  
Y te invento a ti y a mismo en una pintura.